| |

.........................................................
|
|
| |
República Bolivariana de Venezuela
La contradanza, el valse y
la danza. Gestos de una élite
Carlos Paolillo
.........................................................
La danza escénica venezolana anterior al siglo XX constituye
un tiempo aún pendiente de investigación histórica. Se trata
de un período todavía oscuro e impreciso, lleno de datos
sobre acontecimientos que esperan por su exacta verificación
y definitiva valoración como fundamentales sucesos
originarios.
Se tiene como primera referencia de la danza artística en
Venezuela el arribo al país, a partir de la segunda mitad
del siglo XIX, de bailarines profesionales provenientes de
Europa pertenecientes a compañías de ópera, opereta y
zarzuela, así como a conjuntos de baile español, que se
aventuraban en intrépidas giras continentales.
Las iniciales años del siglo pasado trajeron la presencia de
alguna fulgurante figura de la danza clásica mundial y la
representación por primera vez en nuestro medio de obras
fundamentales del repertorio académico, así como la visita
de incomprendidos creadores representantes de novísimas
tendencias, génesis de la danza moderna en Occidente, que
desconcertaban con su expresión a las incipientes
audiencias.
Los salones de las casonas de las familias caraqueñas
socialmente privilegiadas, fueron testigos de tímidos y en
extremo informales intentos de formación de niñas dentro de
los preceptos del ballet clásico y las danzas de carácter
europeas, siendo que estas disciplinas distaban mucho de ser
consideradas como una profesión honrosa dentro de una
colectividad culturalmente aislada y regida por
intransigentes convencionalismos.
Estos mismos ámbitos familiares recibieron con beneplácito
la celebración de veladas artísticas donde las alumnas
bailaban para sus allegados, antesala de lo que poco tiempo
después serían las primeras exhibiciones de danza venezolana
en los teatros, siempre dentro de una consideración no
profesional, pero expuestas ya al escrutinio público.
La necesidad de indagar en los orígenes de la danza escénica
en Venezuela, conduce hasta las residencias de las grandes
familias del siglo XVIII. El músico y musicólogo Juan
Francisco Sans ofrece algunos indicios necesarios para esta
investigación en su ensayo El son claudicante de la danza
(Revista Bigott, número 50, 1999), a través del cual devela
la importancia de los llamados bailes de salón dentro del
devenir histórico de la música y la danza de Venezuela.
El texto refiere como el minué, de origen francés, y la
contradanza de ancestro anglosajón, galo e hispano, cobraron
en ese contexto especial auge. Asimismo, indica que del
último género citado devino la danza como exponente de baile
social, de algún modo relegado por el claro predominio del
valse durante el siguiente siglo.
El valse y la danza, expresiones gestuales de una élite,
aunque con claras referencias en el ademán popular, vivieron
procesos de adecuaciones autóctonas llegando a ser
considerados como bailes nacionales. Los más celebrados
compositores venezolanos del siglo XIX crearon numerosas
obras dentro de estas formas musicales, advirtiendo Sans la
confusión terminológica que pueden traer consigo, según se
aborden desde el punto de vista estrictamente musical o
esencialmente coreográfico.
Los bailes de salón de Venezuela brillaron incluso en la
exaltación de grandes héroes como Simón Bolívar, hábil
danzante de acuerdo con la tradición histórica. Su
influencia en una codificación escénica propia, forma parte
de la configuración de la historiografía del arte del
movimiento nacional.
|
|
| |
Colombia
UNIVERSIDAD NACIONAL
GRUPO DE DANZAS FOLCLÓRICAS U.N.
Área de
proyección y formación Artística y Cultural
Dirección de Bienestar Universitario
La formación de danza en la
universidad: de la informalidad
y la formalidad*
Felipe Lozano
.........................................................
Introducción
El Grupo de Danzas Folclóricas de la Universidad Nacional de
Colombia, fundado en el año 1936 en la ciudad de Bogotá por el
Maestro Jacinto, pionero de la danza en este país, fundamenta su
trabajo en la enseñanza/aprendizaje, investigación, puesta en escena
y proyección de los diversos componentes historiográficos,
culturales, escénicos, técnicos e interpretativos del repertorio
folclórico coreográfico del país, que se combinan con el estilo y
visión de la Danza Moderna (Duncan) traídos por Jaramillo y con
elementos de la Danza Étnica, el Ballet y la Danza Contemporánea
aportados por sus sucesivos directores, como Delia Zapata, Yesid
Carranza, Edgard Sandino y Felipe Lozano. Una parte importante del
legado de todos estos maestros, como producto de setenta y dos años
de labor casi ininterrumpida del grupo, tiene que ver con la
pedagogía, las metodologías y didácticas en el campo de la formación
y proyección de la danza colombiana que permiten asumirla como
experiencia de vida y como actividad estética, educativa, histórica
y cultural.
A pesar del arduo trabajo y de los resultados pedagógicos y
escénicos alcanzados por el grupo, la danza sigue siendo una
actividad anexa a la vida académica de la Universidad, tenida en
tanto su función de “espectáculo” y divertimento, debido,
principalmente, al desconocimiento y falta de interés por parte de
algunas de las instancias encargadas de establecer y administrar
políticas en el campo artístico y cultural, llegó ya el momento de
abrir un espacio de reflexión y debate en torno al papel que debe
cumplir la danza y su impacto dentro de la vida universitaria,
apuntando al desarrollo de un programa de Formación Formal en este
campo.
De la retórica a la experiencia
A estas alturas del camino, se requiere sistematizar y analizar las
condiciones y características generales del trabajo en danza,
durante estos setenta y dos años implementado con estudiantes de las
distintas facultades que integran el Grupo, para identificar y
definir una serie de elementos recurrentes en los modos de abordar
la enseñanza/aprendizaje de la Danza Folclórica Colombiana, sus
manifestaciones, contextos y desarrollos en los campos de la
preparación corporal, la interpretación, la exploración, los
elementos del movimiento, la identidad cultural, la puesta en escena
y la circulación.
Tales observaciones seguramente mostrarán la necesidad de construir
un programa de formación que desde el lenguaje del movimiento y el
diálogo entre la tradición y la realidad contemporánea, se
constituya en eje para un planteamiento curricular de la educación
en danza como campo de desarrollo cultural.
Esta propuesta, a su vez, plantea la ocasión de superar dicotomías,
retóricas y lugares comunes que, afincados en una mirada peyorativa
y bucólica de la Danza Folclórica en nuestro medio, particularmente
en la Universidad, supeditan la enseñanza/aprendizaje a una
banalización del hacer y a una visión repetitiva del acto formativo.
Al trascender lugares comunes, se busca el abordaje de la Formación
en Danza como un conjunto de prácticas que compromete no sólo las
didácticas específicas e instrumentales del cuerpo, el movimiento,
el ritmo y el folclor, sino que se relaciona con los problemas
fundamentales del campo cultural, del campo de la educación y sus
complejas interacciones.
Las dicotomías, retóricas y lugares comunes que se mencionan, tienen
que ver, entonces, con una tendencia a situar la problemática
general de la Formación en Danza entre dos polos excluyentes: por
ejemplo, lo tradicional y lo contemporáneo, lo lúdico y lo técnico,
la repetición y la creación, la formación por el movimiento-ritmo y
para el movimiento-ritmo, el énfasis en los procesos o en los
productos, separaciones que resultan insuficientes para asumir esta
manifestación de la danza en su complejidad social y cultural. En
efecto, el denso sistema de relaciones que une sus grandes
problemáticas con las de otras esferas del campo cultural y social
exige definiciones más flexibles y vinculantes que abran el abanico
de posibilidades a la danza como saber, como didáctica, como
tradición y, sobre todo, como experiencia de vida que enriquezca la
formación y visión profesional, así como el desarrollo
socio-cultural de los integrantes de la comunidad académica.
Este documento no pretende establecer esas definiciones; simplemente
llama la atención sobre la importancia y trayectoria de los procesos
de enseñanza/aprendizaje de la Danza en la Universidad Nacional, así
como sobre las ingentes posibilidades que ella ofrece para dinamizar
la vida cultural y académica de la Universidad, así como su
vinculación a programas académicos y de extensión y divulgación. Es
una mirada sobre el acto pedagógico en un diálogo con la tradición
y, como tal, no afirma ni niega en principio un postulado, sino que
lo pone en perspectiva, es decir, lo sitúa en un horizonte de
sentido desde el que se reconozca un saber, una experiencia y unos
productos elaborados y decantados durante casi un siglo de presencia
de la danza en la Universidad.
Por lo tanto, la intención no es presentar aquí una propuesta
curricular, sino mas bien se trata de abrir la discusión e invitar a
tomar posición en la comunidad educativa sobre el saldo pedagógico y
el impacto socio-cultural que representan los espacios derivados del
lenguaje del movimiento como expresión de un patrimonio construido
por siglos de encuentros y desencuentros corporales y de diálogos
interculturales en el seno de una “colombianidad” diversa y
compleja.
Consideraciones finales
El Grupo de Danzas Folclóricas, vinculado por mucho tiempo al Área
de Divulgación Cultural de la Universidad, fue transferido,
aproximadamente hace seis años, al Departamento de Bienestar
Universitario, conformando, junto con los otros grupos de danza
contemporánea, teatro, música y talleres, el Área de Proyección y
Formación Artística y Cultural, que en la actualidad coordina y
gestiona las actividades y los espacios de estos grupos.
Además de la labor artística del Grupo de Danzas Folclóricas, con
una histórica y destacada participación en diversos eventos dentro y
fuera de la Universidad, y de carácter Nacional e Internacional, se
cuenta con una tradición en la enseñanza/aprendizaje de la Danza
Colombiana, que comprende metodologías, técnicas, trabajos e
investigación, salidas de campo y actividades complementarias,
lideradas por sus maestros/directores y con el aporte de sus
integrantes, constituyendo un insumo de base para una propuesta
pedagógica que puede ser, incluso, el punto de partida para
establecer un programa académico formal de Formación en Danza.
Existen antecedentes importantes y prácticas exitosas, pero no se
han decantado ni sistematizado y, por otro lado, se hallan sujetas a
los procesos y a los periodos de contratación del Director del Grupo
y a los términos de referencia, lo cual genera fragmentación y un
tratamiento coyuntural que reduce la posibilidad de afianzar
procesos y de consolidar esta propuesta de Formación a un nivel
Profesional.
En ese sentido, todavía hay un gran terreno por conquistar y
consolidar: el de la educación dancística como una opción específica
de las prácticas educativas y artísticas en la Universidad,
reconociéndole su espacio como manifestación disciplinaria con su
propia tradición y su propio ámbito del conocimiento. La situación
actual de la Danza en la Universidad Nacional, no solo de la danza
tradicional sino también de la danza contemporánea, tiene que ver
con un desconocimiento de su valor y significado como actividad
artística y profesional. Pues, solamente es tenida en cuenta en su
función de “espectáculo” y se le subvalora su capacidad de
consolidar un discurso del cuerpo y un lenguaje del movimiento, de
formar artistas, de educar públicos y ciudadanos críticos o de
constituir un espacio de reflexión y debate académico.
Pensar un Programa de Formación Formal en Danza para la Universidad
Nacional implica, además de un cambio de perspectiva sobre su
verdadero papel, constituir un ámbito de investigación –propósito
esencial para la elaboración de la propuesta en Educación- que
defina sus bases como conocimiento, arte y actividad pedagógica.
Pero, sobre todo, reclama tener en cuenta los entes y espacios que
influyen en la manera como se implementa y se concibe actualmente la
danza en la universidad. La Facultad de Artes, Bienestar
Universitario, Divulgación Cultural, así como las actividades y los
circuitos de circulación y exhibición, el contexto nacional y
universal de la danza, los medios de comunicación, los marcos
jurídicos y la misma academia son instancias de decisión que deben
convocar y abrir espacios para la investigación, la discusión, el
debate y la reflexión en el campo de la danza y, por ende, en el de
la educación artística misma.
El sistema educativo actual debe propiciar la apertura de espacios
pedagógicos alternativos en los cuales el estudiante se convierta en
protagonista de su propio aprendizaje y pueda reflexionar sobre su
corporalidad y sobre su realidad. La danza como escenario formativo
es un medio eficaz para afianzar el sentido de pertenencia, el
conocimiento de sí mismo y de los demás, junto con al experiencia
del mundo a través del movimiento, relacionando el arte, la
tradición, la historia, los contextos naturales, sociales y
culturales, dentro de una vivencia estética que permite el diálogo
entre el mundo interior y el mundo exterior del sujeto.
Pensar, diseñar y ejecutar un Programa de Formación Formal en Danza,
implica concebir una propuesta pedagógica a partir del
redescubrimiento de lenguaje del cuerpo como centro de la
experiencia y el conocimiento del mundo, que vincule la creatividad
y la imaginación, en donde los aspectos históricos y teóricos entren
en diálogo con las herramientas coreográficas y escénicas como la
improvisación, el juego, la exploración del ritmo, el manejo del
espacio, la sensibilización con la música, el color, la imagen
visual y la exploración de formas danzadas de nuestros patrimonios
tradicionales y contemporáneos colombianos. Se espera que la danza
contribuya a transformar espacios como el aula de clases en lugares
novedosos, creativos, expresivos y lúdicos, permitiendo al docente y
sus estudiantes construir una experiencia catalizadora que saque a
flote emociones, vivencias, recuerdos, saberes y otros aspectos que
en muchos casos se encuentran reprimidos. A su vez, este proyecto
genera reflexión y debate sobre diferentes problemáticas sociales
relacionados con el cuerpo, la autoestima, el sentido de
pertenencia, la inclusión, la diversidad y la diferencia entre los
jóvenes en la universidad. Entonces, el reto es propiciar
alternativas de enseñanza-aprendizaje para cambiar viejos paradigmas
que insisten en sobrevalorar el trabajo mental sobre la expresión
corporal, o que solo atienden a la espectacularidad y desconocen el
sentido y el ser del hecho dancístico.
|
|
| |
Bolivia
Investigar, una obligación
del Artista Creador
Mtro. Manuel Acosta B.
Director General del Ballet Folklórico de Bolivia
.........................................................
Hablando de Investigación escuché muchas veces las opiniones
de personas que desarrollan su actividad en el campo de la
danza, en el sentido de que ésta era importante, pero en el
área folclórica solamente, de ningún modo en el terreno de
la danza académica y, mucho menos, en el de la danza
contemporánea. Sostenían este punto de vista porque
consideraban que las danzas folclóricas hay que mostrarlas
cómo son y aún si se efectúa alguna proyección artística, el
folclor debe ser siempre el fruto de la investigación.
Naturalmente que esto es indiscutible, pues el montaje de
una danza folklórica, como demostración de autenticidad o
como espectáculo teatral, debe necesariamente elaborarse
sobre materiales debidamente investigados. Sin embargo, el
trabajo investigativo no es solo patrimonio del hecho
folclórico, también es misión de todos quienes trabajan en
el campo de la danza y la coreografía en general para que su
obra sea verdadera, cierta, auténtica.
Para la investigación, toda fuente seca o viva será valiosa,
desde los artículos de prensa, publicaciones diversas,
documentos antiguos, libros, folletos, fotografías, etc. e
igualmente el relato oral de informantes que posean un
conocimiento cierto de los hechos que nos interesan y, mejor
aún, si son dos o más los informantes, pues esto da lugar a
establecer comparaciones entre los diversos aportes y lograr
una valiosa síntesis.
Para no teorizar mucho al respecto, prefiero dar un par de
ejemplos sobre nuestro trabajo en el Ballet Folklórico de
Bolivia- BAFOBOL. Para empezar, muchos amigos artistas y
aficionados se sorprenden cuando el BAFOBOL lleva al
escenario obras que no son precisamente folclóricas. Y esto,
porque el grueso público boliviano está acostumbrado a ver a
los conjuntos folklóricos y sus espectáculos exclusivamente
con danzas tradicionales. El BAFOBOL, además de proyectar de
una manera diferente los cuadros de danza, con su Cuerpo de
Baile, ha presentado el pasado mes de mayo una obra bajo el
título de “Masacre en la Escuela Santa María”, basada en la
conocidísima Cantata Santa María de Iquique de Luis Advis y
que está extraordinariamente interpretada por el grupo
musical chileno Quilapayun. Para el montaje de la misma,
tuvimos que efectuar un profundo trabajo investigativo sobre
los hechos que se produjeron en la ciudad de Iquique el año
1907, cuando obreros de las salitreras fueron masacrados en
el Escuela Santa María. El trabajo de investigación, con
apoyo de gente entendida, comenzó en Iquique, los libros de
historia, la realidad geográfica de la época, fotografías,
filmaciones, costumbres, trajes, etc. siendo un aporte
significativo, el último DVD editado de esta Cantata por el
conjunto Quilapayun y datos proporcionados por el Consulado
General de Chile en La Paz. Luego de este extenso trabajo de
investigación sobre aquel hecho sangriento, que enlutó a
centenares de familias chilenas, bolivianas y peruanas
principalmente, recién comenzamos el montaje coreográfico
que, felizmente, satisfizo a todos los espectadores y
mereció la felicitación de la gente del mundo del arte. El
resultado, que los directores consideramos aceptable, fue el
fruto precisamente de una seria labor investigativa que, de
no haberla cumplido, hubiese significado un atentado a la
verdad histórica.
Al presente, y recordando los cien años del nacimiento de
nuestra ilustre escultora Dña. Marina Núñez del Prado,
efectuaremos el montaje coreográfico de la obra “Expresiones
Secretas de Marina Nuñez del Prado”, trabajo que presentamos
en el Teatro Municipal de La Paz, los días 20,21 y 22 de
octubre de este año 2008, como un homenaje, también, a la
fundación de nuestra ciudad llamada Nuestra Señora de La
Paz. Con el antecedente de la Cantata Santa María de
Iquique, nos ocupamos de introducirnos en la vida y obra de
esta genial artista, a través de sus obras, los libros bien
ilustrados que fueron publicados sobre ella, las opiniones y
relatos de familiares, en fin, estamos investigando todo lo
que hizo, las etapas que cumplió en su extensa actividad,
las imágenes secretas, etc. Este delicado trabajo no sería
posible si no lo cimentamos en el conocimiento, lo más
exacto posible, de lo que fue y de lo que nos legó.
Posiblemente el resultado final de este emprendimiento no
sea perfecto, pero estamos seguros de que sí será auténtico
y honesto.
Investigación y Creatividad, ciencia y arte, dos extremos
que se complementan admirablemente cuando se utilizan
correctamente. Habrá quienes se inclinan mayormente hacia un
trabajo que sea el reflejo, lo más exacto posible, de los
materiales investigados, tratando de mostrar una obra fiel a
los hechos, es decir, tal como son, especialmente en el área
folclórica. Y habrá también quienes se inclinen notoriamente
hacia el otro extremo, al de la creatividad que su
imaginación y talento lo impulsan, hasta olvidarse de lo que
pudieron haber investigado. Y en medio de ambas realidades,
una extensa, muy extensa gama de posibilidades. Encontrar el
punto de equilibrio será la importante tarea del coreógrafo.
En cuanto a la importancia que tiene la Investigación en la
formación de los bailarines, pienso que, penosamente, no son
muchos los maestros y profesores que le asignan su verdadero
valor.
Imagino que en esto, como en otros aspectos del trabajo en
la creación coreográfica, la realidad puede ser diferente en
cada país, en cada ciudad y aún en cada centro de formación
o difusión. En países donde la enseñanza-aprendizaje de la
danza está controlada mediante organismos especializados y
se aplican planes y programas diseñados por profesionales en
la materia, seguramente la labor de Investigación ocupa un
lugar importante; pero en países donde este sistema de
control no existe, como por ejemplo en Bolivia, los
contenidos de la enseñanza son de exclusiva responsabilidad
de directores y profesores. Y, como generalmente los centros
de enseñanza de danza cumplen sus actividades en horarios
nocturnos, debido a que los padres obligan a sus hijos a
estudiar primero en las universidades, no existe el tiempo
para dedicar a otra cosa que no sea el trabajo corporal y la
puesta en escena de espectáculos.
Como Presidente de la Asociación de Artistas de la Danza en
La Paz – ASOADANZ- y habiendo charlado con los diferentes
directores, comprobé que la labor de Investigación es casi
inexistente; solamente en algunos elencos de danza,
especialmente folclórica , se nota un señalado interés por
ingresar al campo investigativo. Y esto, en razón a que, al
presente, hay una competencia entre elencos; unos tratando
de demostrar que para la puesta en escena de su trabajo
investigaron las danzas en sus diferentes aspectos y otros,
para señalar que sí cumplieron con el trabajo de
investigación, pero para aplicarla solamente como una base a
su obra creativa. Sin embargo, estas son las excepciones,
pues en La Paz existen alrededor de un centenar de
academias, ballets, escuelas, etc., que funcionan sin
control de ninguna naturaleza y donde solo se enseña a
bailar. He tropezado en varias ocasiones con “bailarines”,
tanto de grupos folclóricos populares como de academias que
solo conocían el nombre de la danza que interpretaban, pero
no sabían nada sobre su origen, su contenido, su rol dentro
de la vida de la comunidad, etc., es decir, que jamás sus
directores se ocuparon de encarar la labor de investigación
o si la hicieron , no se interesaron por trasmitirla a sus
alumnos Al respecto, en una ocasión, durante un Festival
Folclórico Internacional que se desarrollaba en una
población chilena, una de las bailarinas de un conocido
elenco artístico de es país, al ver nuestra danza de la
“Diablada” me decía “Ah….ustedes también habían tenido la
diablada…”. Felizmente su maestro se hallaba cerca y le
aclaró que esta danza era de origen boliviano y que ellos la
bailaban por imitación. Y en este, como en muchos otros
casos, lo que falla es precisamente el trabajo de
investigación, que debiera ser parte importante en la
formación de los bailarines, para que no se continúe
diciendo, lo que algún escritor decía en uno de sus libros…”
los bailarines, cuando se reúnen, solo saben hablar de
pasos…”.
La Paz - Bolivia, octubre de 2008.
|
|
| |
República Bolivariana de Venezuela
La Danza como Proyecto de
Unidad Latinoamericana
¿Para qué bailamos?
Lcdo. Franklin Áñez.
Director Compañía Juvenil de Danzas Maracaibo
danzasmaracaibo@gmail.com
.........................................................
La necesidad latinoamericana de fortalecer mediante la
investigación y el análisis nuestra identidad, sólo podremos
satisfacerla con la unidad de todos los factores: políticos,
económicos, sociales y, por supuesto, culturales. La
integración está llegando a pasos indetenibles en nuestro
continente y este encuentro de Danza Solidaria es prueba de
ello: la danza se conjuga con el sentimiento de hermandad
latinoamericana para hacer de este proyecto un escalón más
hacia la anhelada integración.
Marisol Ferrari ha sido una visionaria de la danza que ha
conseguido aglutinar los esfuerzos latinoamericanos por
encontrarnos, la necesidad de construir un pueblo con
identidad buscando revalorizar todos los aspectos de su
quehacer diario para convertirlo en una praxis
transformadora, y todo a través de la danza, que ha sido el
instrumento mágico para este pequeño paso hacia la
integración.
Hay mucho por hacer todavía, pero nada detendrá la visión
progresista de los países latinoamericanos, que están
cambiando junto a su pueblo para abrir espacios a una danza
mucho más humanista, con visión de solidaridad y apoyo
colectivo, donde la gente es lo primero, donde lo colectivo
se antepone al individualismo y lo vence con bandera de
justicia social, buscando el talento para transformarlo,
llevándolo hacia el progreso y con la ética que tanto
pregonamos. Así es la danza que hemos soñado: íntegra, llena
de respeto para la gente.
En Venezuela están sucediendo cosas que antes no nos
atrevíamos a soñar siquiera: a veces era por miedo a ser
descalificados, otras veces era vergüenza étnica frente a la
maquinaria de enajenación, o sencillamente ignorábamos
nuestro entorno y se hacía danza para un pequeño grupo de
gente que manifestaba su interés por el arte del movimiento.
El artista latinoamericano de estos tiempos, desde mi punto
de vista, debe imponer el saber humanista que esta época nos
demanda, priorizando la calidad de la enseñanza ante los
absurdos criterios mercantilistas que nos apartan de la
solidaridad y el respeto por los seres humanos. Es el
compromiso del artista con el desarrollo de la nación entera
y, aún mas, con su continente latinoamericano.
Dentro de nuestras misiones, debemos formar al artista para
que sea transformador de la sociedad, con una base
fundamentada en el amor y las relaciones de igualdad con la
instauración de procesos sociales de fluida y transparente
articulación y cohesión social; un artista que ve a los
otros artistas con admiración, que disfruta del trabajo de
otros y que busca el bienestar de todos sin discriminación.
Transformar al artista de la danza es transformar la
sociedad entera, significa insistir en la revolución de la
conciencia, en la idea de hacer de la solidaridad un acto
que sea reflejo en todos, donde seamos capaces de comprender
el mundo y convertir la práctica rutinaria en praxis
transformadora. “El hombre nuevo no dice ser de un modo,
sino que se comporta y actúa como tal”, expresaba Haiman El
Troudi.
Estamos propiciando el desafío de edificar una nueva
sociedad, con un hombre nuevo y una mujer nueva que asumen
la danza como un acto de desarrollo integral para la
realización humana, una danza que investiga y prioriza en
los contenidos locales, en los temas que nos identifican
como pueblo, visto como un sistema, sobre los cuales los
hombres y mujeres basan la convivencia.
La danza en Venezuela apunta hacia los tres ideales
fundamentales proclamados en plena Revolución Francesa de
1789, la historia nos demanda: igualdad, fraternidad y
libertad, democracia, pluralismo, cooperación y desarrollo
integral del ser humano.
Por otra parte nos encontramos frente a la necesidad de
documentar lo que investigamos para dejar un patrimonio
tangible a las próximas generaciones que necesitarán mayores
refuerzos en este tema de la identidad local, ante el
permanente bombardeo de información ajena y la rapidez que
recibimos los contenidos en el mundo actual. Unirnos para la
realización de revistas, publicaciones, textos, trabajos de
investigación son algunos de los pasos propiciatorios para
alcanzar el objetivo anhelado.
Comprendemos la documentación de dos formas: como el
registro sistematizado de la información en nuestras
creaciones y como el conjunto de acciones para obtener,
preservar, y conservar, la información obtenida respetando
los derechos de autor y los aportes de los artistas
latinoamericanos en este esfuerzo por valorar y difundir la
intelectualidad local en materia de danza.
Sin investigación nuestra danza será estéril; sin
conocimiento y profundidad, solo tendremos pasos y
movimientos que entretienen y luego quedará el vacío. Pero
entre tanto autor maravilloso que hay en Latinoamérica,
entre tantos temas por abordar, entre tantas luchas por
librar, perder el tiempo con trabajos superficiales sería
una crueldad histórica con nuestros pueblos. Hay mucho qué
contarle a nuestra gente y la danza es el instrumento que
hemos escogido para hacerlo.
|
|
| |
Paraguay
La Danza Indígena y su importancia
referencial en el ámbito de la
Danza Escénica Teatral
Ponencia basada en el material de
archivo del Ballet Nacional de Paraguay
.........................................................
El Ballet Nacional de Paraguay es una compañía comprometida
en la construcción de una producción coreográfica que
rescate y revalorice el papel del arte como puente que
comunica mensajes y construye el imaginario colectivo desde
el interés común, sobre los temas centrales que nos
preocupan. Esta generadora de expresión de arte desde
Paraguay, ha buscado desarrollar obras creativas a través
del trabajo de composición coreográfica dentro del lenguaje
de la danza contemporánea. Para ello utiliza elementos que
fortalecen nuestra identidad nacional, que revalorizan el
espíritu de las culturas ancestrales y los valores
esenciales de nuestro pueblo.
Uno de los caminos transitados en este proceso de elaborar
un lenguaje propio, es a partir de la perspectiva de varias
cosmovisiones: las indígenas y la occidental, atravesando un
puente entre el interés y la búsqueda de nuevos paradigmas
para nuestras sociedades y su curso evolutivo hacia mejores
horizontes, comprometidos en la construcción de los sueños
que conciben un mundo diferente.
Transitamos desde lo interno, lo particular y lo
tradicional, tratando de poner los pies sobre aquello que,
al decir de Octavio Paz, “recordamos después de haberlo
olvidado”.
Transitamos sin la intención de un regreso a una fuente,
supuestamente incontaminada, de pureza cultural y
esencialismo telúrico, sino con la mirada puesta en la
comprensión de nosotros mismos, en un mundo que ha borrado
la frontera entre lo externo y lo interno, proyectándonos
hacia el futuro con una cultura de lo que somos ahora.
Así, desde de los ritos y danzas ancestrales, después de
medio siglo de olvido de los Yshyro Ybytoso conocidos como
los Chamacocos, desenterrando una vez más esa parte indígena
de nuestra realidad olvidada, en busca del olvido
significante hacia una explicación universal del rol de
género en la estructuración de la sociedad, nos encontramos
con la particular figura de ERLTAJA (la mujer gorda).
Esta leyenda se transforma en el fundamento y esencia de la
creación coreográfica que lleva su nombre: ERLTAJA, La
leyenda de la mujer gorda realizada por Dominique Von
Thuemen en el año1997 para el Ballet Nacional, en el marco
de un proyecto de “Rescate de las danzas y leyendas de la
comunidad de los Chamacocos”.
La concepción de la obra a cargo de la coreógrafa Ivon
Thuemen y el artista plástico Carlos Spatuzza se realizó a
partir de la previa investigación, observación y el contacto
directo con esta comunidad indígena, para luego llegar a la
composición del movimiento con la participación creativa de
los intérpretes, en un proceso de trabajo de aproximadamente
dos meses de duración.
El Ballet Nacional cuenta con un registro documental de todo
este proceso de investigación, realizado por el periodista
Manuel Cuenca, que muestra al pueblo Chamacoco en su hábitat
natural, con una colaboración de mucha apertura por parte de
la comunidad.
En el proceso de creación de la obra los bailarines
experimentaron la búsqueda del movimiento esencial, a partir
del contacto con la naturaleza, la observación y la
internalización de sensaciones, partiendo siempre desde las
directrices de la coreógrafa, sumándose el aporte
fundamental de cada intérprete, de manera que el resultante
fue el logro de una danza expresiva , reflejo verdadero del
espíritu de la leyenda, impregnada de compromiso artístico y
respeto .
El trabajo de composición musical realizado por Jorge
Garbett, fue en estrecha coordinación con la coreógrafa, a
partir de las evoluciones coreográficas predeterminadas, que
nos transportan a ese mágico mundo ancestral.
El Cacique Bruno Baras, líder de la comunidad, cuenta con el
material coreográfico y documental en DVD, que fue recibido
con mucho orgullo, como signo de estrecha amistad, hermandad
y respeto a las culturas originarias.
Sobre los Yshyro
Los Yshyro constituyen una de las etnias de la región
occidental o Chaqueña del Paraguay. Sus aproximadamente
1.100 integrantes forman parte, con los ayoreos o moros, de
la familia lingüística zamuco, y habitan las zonas del
Puerto Diana, Dos estrellas, Potrerito, Buena Vista, Buena
Esperanza, Fuerte Olimpo y Puerto 14 de Mayo o Karcha Balhut.
Se conocen cuatro parcialidades Yshyro: los Horïo, ya
extinguidos; los Tomárajo, hoy día no más de 90; y los Heiwo
en acelerado proceso de mestizaje con los Ybytoso.
Los mitos Yshyro nos refieren a lo que parece haber sido una
sociedad originalmente matriarcal que luego, a través de un
episodio violento de gran transcendencia, se convirtió en
una sociedad patriarcal y con expresa segregación de las
mujeres.
En Karcha Balhut - que significa gran molusco acuático-
reposan, según las tradiciones, los restos de sus
antepasados míticos los ahnabsyros, que deben ser
custodiados por los Yshyros hasta el final de sus días.
Según las tradiciones, sin embargo, el primer encuentro
entre las mujeres Yshyro y los ahnabsyros tuvo lugar en
Nipwirchich, o sitio de la tierra roja (hoy estancias San
Pablo y Caacupé) y en Pitintouta (Pitiantuta), o tierra del
oso hormiguero flaco.
Los ahnabsyros poseían en el tobillo la “ciencia poder”,
pero al mismo tiempo era su único sitio vulnerable. No
morían con la lanza y el fuego, sino sólo cuando se les
pisaba el tobillo. Este secreto se los revelo Eshynwyrta, la
madre – diosa, y aparentemente fue divulgado a sus enemigos
lo que llevo al exterminio de lo ahnasbsyros.
Karcha Balhut es el sitio que hace de nexo entre dioses y
hombres y donde los Konsah o shamanes reciben poderes para
velar por sus comunidades. Se encuentra también allí el
tobich o sitio de la sociedad secreta de los hombres, donde
se realizan los ritos de iniciación de los jóvenes. Lugar
sagrado, Karcha Balhut ha sido defendido por los Yshyro
hasta con su propia vida contra los caduceos- guaikurú en el
siglo XlX, puesto que su pérdida representaría el fin de su
etnia.
ERLTAJA
ANTES las mujeres salían a cazar y los hombres se quedaban a
cocinar, cuidar a los niños y hacer artesanías.
UN DIA las mujeres descubrieron una tierra llena de Ahaporo
(sandía). La fruta que contiene agua. Y estirando las raíces
de una enorme Ahaporo hallaron un gran agujero. Curiosas
tiraron una soga para bajar y explorarlo pero antes de poder
hacerlo salieron del mismo unos seres míticos a quienes
llamaron ahnabsyros. Los ahnabsyros les preguntaron porqué
estaban solas y ellas contestaron que entre los Yshyro no
existían hombres. “Entonces vivirán con nosotros, serán
nuestras amigas y aprenderán nuestros ritos”, exclamaron los
ahnabsyros.
CUANDO los ahnabsyros descubrieron que las mujeres mentían,
montaron en cólera y exigieron que buscaran a los hombres.
Ni bien fueron ellos iniciados en el tobich (sitio de la
sociedad secreta), las mujeres empezaron a violar las reglas
del ritual y los ahnabsyros, perdiendo la paciencia, las
mataron.
LUEGO, la diosa del día se convirtió en ERLTAJA, la mujer
gorda, y de su propia carne se desprendieron las nuevas
mujeres.
DESDE ENTONCES sólo los hombres practican los ritos Yshyro.
Y AHORA las mujeres respetan las reglas, rituales y se
dedican a las tareas domésticas y guardan silencio….
Concepción de la obra: Dominique Von Thuemen
y Carlos Spatuzza.
Coreografía: Dominique Von Thuemen.
Escenografía: Carlos Spatuzza.
Música: Jorge Garbett.
Documental: Manuel Cuenca.
Producción y Dirección General:
Ballet Nacional de Paraguay.
Ponencia basada en el material de archivo
del Ballet Nacional de Paraguay.
Coordinadora General: Gloria Oviedo.
|
|
| |
Perú
Redescubriendo el Cuerpo
en la Danza Folclórica
Luz Gutiérrez Privat.
Coreógrafa del Conjunto Nacional del Perú
carapachos@yahoo.com
.........................................................
En esta línea del pensamiento de la reconocida Patricia
Stokoe diríamos que
“Decir que la mayoría de los seres humanos no tiene
conciencia plena de su cuerpo, excepto cuando éste le
molesta, no esta muy alejado de la verdad. No es casual que
adolezcan de inexpresividad marcada y hábitos rígidos
fijados por convenciones y patrones sociales “.
Uno de los trabajos más arduos en danza es sentir el cuerpo
como una pluralidad de elementos corporales, sin perder de
vista la síntesis. Por eso se podría comparar el cuerpo como
una orquesta donde la expresión humana es de una complejidad
instrumental orgánica que está asociada a miembros,
segmentos y articulaciones capaces de orquestarse, sucederse
y yuxtaponerse.
Por ello la expresión corporal es una disciplina que permite
encontrar, mediante el estudio y profundización del empleo
del cuerpo, un lenguaje propio . Es una disciplina que
partiendo de lo físico conecta procesos internos canalizando
un lenguaje gestual y creativo.
Esto es percibido en varios niveles simultáneos logrando la
integración de áreas físicas, afectivas e intelectuales del
ser humano y puede alcanzar grados de perfeccionamiento. Por
su filosofía y metodología es una disciplina enriquecedora
en beneficio de la danza folclórica porque amplía su
lenguaje y proporciona medios para el dominio físico ,
dominio orquestal que es el cuerpo, relacionando siempre lo
corporal ,con lo racional ,sensorial o espiritual que es el
ser humano , de modo que sea un todo cada vez más profundo
y, por lo tanto , más expresivo . En síntesis, la
metodología de su trabajo favorece el logro de objetivos
como :
1- Toma de conciencia del cuerpo.
2- Sensibilización corpórea.
3- Escucha corporal.
4- Entrenamiento corporal.
1- Toma de conciencia corporal:
Bases físicas: la toma de conciencia corporal es progresiva
y lenta. Las experiencias son personales e intransferibles
.Se toma conciencia de las sensaciones articulares ,
musculares , a nivel del sistema óseo en las posturas y en
el movimiento y la relaciòn con el tono muscular . Cada
danza folclórica consta de un tono corporal que hay que
saber reconocer y trabajar , de igual manera las sensaciones
de peso contacto y apoyo. Si conocemos estos elementos y los
vamos integrando a nuestro cuerpo será mas sencillo que se
comprendan posibilidades y limitaciones cuando se aprende
una danza folclórica, además, esto se aprenderá de manera
conciente y no como mera repetición, sin sentido , sin
explicación casuística. Hay que descubrir el pasado de la
danza por el estudio consciente del cuerpo ,del movimiento .
2- La sensibilización corporal:
Es la afinación del cuerpo propiamente dicho desde el punto
de vista de los sentidos y de la integración de la
percepción del cuerpo en cuanto a su peso , elasticidad y
capacidad de movimiento.
En el aprendizaje de la sensibilización es necesario
despertar a las sensaciones internas corporales. Esta
autoexploración es fundamental en todo el proceso ya que se
consigue una percepción mas fina y profunda por la vía
sensorial kinestesica y emocional .En suma, la afinación de
los sentidos responde a la necesidad de poder captar,
responder y crear .
Por otro lado, el trabajo de sensibilización es un camino de
conocimiento y de acercamiento a las herramientas que podrán
ser utilizadas para transformar el cuerpo en un instrumento
de expresión y arte.
Lo que se busca en este trabajo es la relaciòn entre lo
físico y lo emocional que a través del movimiento encontrará
la forma de manifestarse .Tanto el movimiento como la
postura se cargan de un contenido que puede ser concreto y
abstracto , pero su fuerza expresiva depende de cómo se
modulen los elementos de intensidad, tono, tiempo ritmo ,
fluir de la energía, así como de la espacialidad e
intencionalidad.
3- La Escucha Corporal:
Escuchar es un acto habitual en el ser humano.A través del
sentido auditivo se está atento a los sonidos que se
producen en el medio ambiente .
Pero este acto de escuchar es sui géneris por que se halla
relacionado con los procesos internos que permite más
agudeza en el trabajo corporal, permite una comunicación con
uno mismo y con el otro, Esto nos favorece de manera
fundamental en la danza folclórica que es “el dar y recibir
“ constante del bailarín
Para lograrlo se debe saber cuáles son las posibilidades que
presenta “mi cuerpo” y las posibilidades que presentan los
otros cuerpos. Para ello se deben generar diversos
ejercicios que desarrollarán esta escucha y permitirán
potenciar la danza folclórica de un grupo favoreciendo la
contundencia del mensaje
La danza folclórica es un dialogo de “ dar y recibir “
manifestado en su contexto dancístico en diversas formas
como : la interrelación con la pareja, la interrelación con
el grupo en el trabajo comunitario, en la celebración, en el
amorío, en la relación con la tierra ( la pachamama), etc.
Esta es una trasmisión de intencionalidades , climas ,
acciones y respuestas espontáneas creadas en la danza
folclórica.
Para poder expresar y desarrollar la danza folclórica es
importante entender cada elemento corporal. Pero para esto
se necesita, en primer lugar, escuchar desde el latido del
corazón hasta la energía más lejana de otro cuerpo que
quiere manifestarse; hay que escuchar hasta la cantidad del
esfuerzo de otros cuerpos. En otras palabras: aprender a
escuchar más para danzar mejor.
4- Entrenamiento Corporal:
El entrenamiento corporal es un aspecto sumamente importante
donde directamente se trabajará con la parte motora y física
.El objetivo de este trabajo en danza folclórica es
potenciar la capacidad motriz del bailarín.
A través del entrenamiento el bailarín folklórico
desarrollara:
1. Los usos del peso
2. El estudio de los impulsos
3. Las regulaciones tónicas
4. El ajuste postural
5. La resonancia corporal
6. La flexibilidad
7. La relajación y distensión
Este trabajo no es un simple “ calentamiento” como se suele
llamar a la preparación del cuerpo en muchas disciplinas
deportivas.
El “entrenamiento del bailarín “ se orienta hacia el trabajo
especifico de ejercicios que debe realizar. Así como el
deportista tiene una rutina de entrenamiento que lo prepara
específicamente para el deporte que desarrolla ; de igual
modo el bailarín tiene una rutina especifica de trabajo, un
entrenamiento que tiene como base trabajos que vienen de
diversas disciplinas de la danza contemporánea, y del
estudio del cuerpo en general, realizado por diversos
especialistas dedicados a la investigación del movimiento
como el checoslovaco Rudolf von Laban con su teoría de los
esfuerzos en el movimiento.
No confundamos que el hacer ballet , sea desarrollar un
entrenamiento para la danza folclórica. El ballet tiene su
propia técnica y como todo arte, puede servir para
incrementar capacidades en el bailarín, pero no es el fin
que persigue corporalmente la danza folclórica.
El entrenamiento que propongo para la danza folclórica parte
de los movimientos de diversas danzas folclóricas. Es un
estudio de estos pasos , saltos , trabajo de columna , de
cintura, cadera, de brazos de piernas, en relación a
criterios de estudio universal en danza, de cómo trabajar a
partir del centro de gravedad o pelvis , de la columna, del
equilibrio, de la flexibilidad, entre otros mas.
Reflexiones Finales
Entre otros aspectos que debo resaltar en relaciòn al
trabajo de expresión corporal sobre lo cual se adolece
muchas veces entre profesores y alumnos, está el bailarín.
El bailarín folclórico suele por lo general ” ocultarse en
su danza folklórica “, con esto me refiero a que aquello que
se aprendió producto de una repetición constante y
encasillada no permite al bailarín folclórico mostrarse en
una gama màs amplia de la expresividad con su cuerpo,
mostrarse como ser humano sin miedo , ni tapujos, mostrarse
plenamente con inteligencia. Nos hemos habituado a realizar
danzas de manera mecánica , a copiar gestos , posturas, que
nuestro cuerpo no las entiende pero que nos dicen “así es,
ejecuta “ y creemos que una sonrisa artificial es linda,
creemos que un salto espectacular es genial, cuando de
repente no está ejecutado de manera correcta en los
principios físicos de danza, o creemos que un guapeo o un
grito fuerte es impactante ,cuando de repente no está en una
conexión directa con nuestro ser , con el mensaje corporal .
Todos estos aspectos entre otros muchos más son motivo de
reflexión sobre el trabajo corporal en danza folclórica que
queremos realizar con nuestros alumnos. No olvidemos que la
danza folclórica tiene su espacio de desarrollo en otro
contexto diferente en el que vivimos , es por eso que
debemos estudiarla con acuciosidad para luego plantearla
corporalmente y no rígida o fríamente.
Está en nosotros buscar que cada elemento desarrolle nuestra
corporeidad y sea producto de una autentica comunicación con
uno mismo para ser expresivo. Aquí cabe resaltar que muchas
veces se trabajan largas horas de manera directa con la
danza folclórica y, luego de esto, se pretende añadir
expresividad al movimiento.
Busquemos como maestros, como artistas e intérpretes de
danza folclórica, comprender lo que hacemos , no solo
aprender o tener miedo a sentir y a escuchar nuestro propio
cuerpo.
Luz Gutiérrez Privat
- Coreógrafa del Conjunto Nacional del Perú
- Pedagoga por la” Universidad Autónoma
de Barcelona-España” en “Trabajo y entrenamiento corporal
para el bailarín”.
carapachos@yahoo.com
Bibliografía
Patricia Stokoe (Paidos 1994 -Barcelona España)
“La expresión corporal".
Martha Schinca (1999 Barcelona España)
“La expresión corporal”.
Henri Bossu ( 2003 -Paris Francia )
“La Expresión Corporal”.
Rudolf Laban (2000- Paris Francia)
“La danza en la escuela”.
Luz Gutiérrez Privat ( 2000-Biblioteca Nacional del Perú y
Pontificia Universidad Catòlica del Perú) “La enseñanza de
las danzas folklórica partiendo del conocimiento corporal”.
|
|
| |
Guatemala
Xajoj Q’ojom Mayab’
(Música y Danza Maya)
.........................................................
No puede existir la danza sin la música, ni la música sin
que nos lleve a la danza, la música y la danza sin la
palabra, la palabra sin la plástica; estos elementos son
ancestrales en todas las culturas. Desde hace 5.000 años
hasta nuestros días, según el Choltun (cuenta larga de la
cronología mayab’), la música y la danza han sido elementos
a través del espacio y el tiempo mayab’. Esto lo encontramos
en datos iconográficos plasmados en la cerámica, en murales
de los templos, en esculturas y en el Kumatz’in Wuj (códice
de Dresde); además es necesario sumar la tradición oral que
cuidadosamente fue transmitida generación tras generación de
abuelos y abuelas mayas a nietos convirtiéndonos en
guardianes y cargadores en el tiempo del arte mayab’.
Bien, ahora en el Pop Wuj encontramos que Jun B’atz y Jun Ch’owen
son los padres del arte, porque fueron músicos, escultores,
plateros, ceramistas danzantes, etc., por lo que eso los
convierte en artistas natos, ya que la música y la danza
mayab’ está relacionada con la espiritualidad, la
astronomía, la historia, el espacio y el tiempo. Así como en
el Pop Wuj, también encontramos en el Memorial de Tecpan
Atitán (anales de los Kaqchikeles) -ambos documentos
escritos en la época de la Invasión (1.524 hacia delante)-
algunos datos están relacionados con esculturas e íconos de
los templos de tierras bajas como Tikal, Palenque, el
Mirador, Ceibal, etc. Y por qué no decirlo, también con
danzas como: la danza del OXTUN (los tres tunes) en donde se
juntaban pueblos enteros para danzar en determinado día del
Cholq’ij (calendario lunar); la danza del Chitik, danza en
zancos relacionada con la Energía de Chak (deidad del Agua y
la Lluvia que en el códice de Dresde aparece caminando en
zancos); la danza Itzul, ( danza del Cien Pies), entre
otras.
En vasos de cerámica, dinteles, murales se ven plasmados a
los principales danzando y muchas de estas danzas son
espirituales-político-religiosas, como podemos apreciar en
la siguiente imagen de un dintel de Yaxchilan Chiapas, con
el Baile de la Serpiente.
Actualmente la danza de la culebra se comienza con varios
días de preparación espiritual y física. Después de haber
cumplido la ceremonia, el danzante va a la montaña en
búsqueda de la culebra y puede que sea una venenosa o una
constrictora, eso no importa, lo importante es la armonía
que se da en el desarrollo de la danza entre el artista y la
serpiente, ante el pueblo y por varios días, para luego
regresar la culebra a la montaña. Se culmina nuevamente con
ceremonias espirituales.
Recordemos que el arte maya es integral, no importa de qué
disciplina estemos hablando igual es integradora de las
demás. Por ejemplo, la Fiesta del Volcán era una
danza-teatro que se realizaba en Antigua Guatemala, en
demostración de la superioridad de los invasores. Consistía
en representar la invasión y cómo doblegaban y ejecutaban al
Ajpop Kaji’ Imox y al Ajpop B’eleje’ K’at, gobernantes de
Iximche’ Reino Kaqchikel (1524-1542). En esta danza
participaban kaqchikeles representando al pueblo maya y
tlaxcaltecas como españoles (los tlaxcaltecas fueron pueblos
que ayudaron a los invasores a vencer a los pueblos mayas de
tierras altas en Guatemala). Lo más interesante es que el
invasor desconoció la simbología del volcán que se construía
en la plaza al cual los kaqchikeles lo decoraban con
animales disecados, helechos y orquídeas de la montaña y, en
la cima, una casa que durante toda la noche era velada por
músicos kaqchikeles invocando a las energías. Para la fiesta
del Volcán los Principales que representaban a los
gobernantes eran seleccionados por los ancianos de acuerdo a
su nawal, trayectoria para merecer el personaje en dicha
danza. Se sabe que esta danza comenzó a representarse desde
1542, después de la ejecución clandestina del Ajpop Kaji’
Imox por parte del invasor. Según Francisco Rucuch danzante
del Baile de la Conquista, de Técpan, Chimaltenango que a
principio de los años ´70 del siglo pasado, aún se
practicaba la Fiesta del Volcán.
Actualmente también podemos apreciar la Danza del Tun o la
danza del Rabinal Achí, (declarado recientemente Patrimonio
Cultural de la Humanidad por la UNESCO). Dentro de ella
también encontramos espiritualidad, política, diálogos,
música, recitación, danza, canto y en el vestuario o la
plástica una serie de elementos culturales de los Achi’
mayab (del municipio de Rabinal, Departamento de Baja
Verapaz, Guatemala).
En el arte, específicamente en la danza, el danzante hace
que fluya su energía interior, que en el mundo maya se le
llama NAWAL,. Son veinte nawales según el Cholq’il y es
definida de acuerdo al espacio y el tiempo en que la persona
nace.
La danza de los nawales del Grupo Sotz’il es una fusión de
la tradición oral con los datos bibliográficos,
arqueológicos, antropológicos, iconográficos, etc. La
búsqueda de esta energía lleva a complementar al artista a
otra dimensión. La práctica según los ancianos, debe ser por
años y con el acompañamiento de los Ajq’ijab (guías
espirituales).
Para que el arte maya, la música, la danza o arte escénico
sea tal, es necesario forjar la identidad dentro del mismo,
de lo contrario se es propenso a perder el camino
constantemente; es más, no importa quién lo practique o la
procedencia del individuo, si se tiene la identidad,
entonces, se llega a un equilibrio donde las energías
fortalecerán su existencia en el arte escénico.
El arte maya ha tenido su degradación desde la llegada de
los invasores. En la historia nos damos cuenta que el arte
es un espacio para llevar a la población a otras dimensiones
fuera del estado normal de los participantes y del público,
por lo que los invasores prohibieron la practica
argumentando que no concordaban con la religión a la cual
pertenecían y porque no entendían la trascendencia del arte
maya en esas fechas.
Han pasado 484 años de la invasión, la música y la danza
maya permanecen en sonido del Q’ojom (marimba), alentada con
el soplido del Sub’aq (pito), vibrando en el retumbo corazón
del Pax (tambor maya de un solo parche) enlazándose con los
movimientos del la llovizna, el viento y los rayos del sol
en la cumbres energéticas de mesoamérica y que de ceremonia
en ceremonia han acompañado al sagrado fuego guiándonos a la
reivindicación ante la opresión y la discriminación de los
sistemas consumistas y para decirle a las otras culturas del
mundo que existimos y que también somos hebras del gran
tejido del Saq’be’ (camino blanco) por la armonía de la
humanidad.
|
|
| |
República
Bolivariana de Venezuela
Una justificación moral para el estudio
de la historia social en la formación del
artista de la danza
Adriana López
El carácter de un pueblo está determinado, en gran parte,
por la historia vivida… (Es la idea que inspira estas
líneas)
.........................................................
¿Debe el artista en su presente, volver la mirada al pasado
para encarnar un papel relevante dentro de un proyecto de
liberación de América Latina apostando al futuro?
Las ideas que defendemos son una prolongación de nuestra
vida artística. En este caso, las defendemos desde la danza.
Entendemos que el arte supone un compromiso del artista con
el devenir de nuestros pueblos en el sentido más amplio e
irrefutablemente noble. El arte dancístico está involucrado
con los valores más elevados de la vida humana. En otras
áreas de las artes, al menos, no debería ser distinto.
La fe en la existencia de un lenguaje universalmente
comprensible que contiene lo universal necesario, para
comunicar y mostrar lo que no se ve con los ojos, nos ofrece
la posibilidad y la responsabilidad de hacer y rehacer el
mundo una y otra vez. Reinventándolo lograremos que no
muera, que no cese de girar o sencillamente, impediremos que
gire estúpidamente.
Que la vida presente no sea la última palabra de la
historia, es una oportunidad revolucionaria para un futuro
más libre. Defendemos la idea de que el artista, imbuido en
una realidad histórico-social, no ha de ser indiferente a
las pulsaciones del suelo que habita, del suelo que lo
sustenta. Como creador, debe materializar un arte
progresista, liberador y socializante. Por ello nos parece,
que el artista debe mirar abiertamente la historia, su
tierra y su gente; en fin, debe mirarse a sí mismo en el
espejo de lo que es y lo que somos, debe mirarse en el
espejo de la identidad.
La danza es un vehículo para salvar de la apatía y la
acriticidadnuestra propia cultura; para proponer desde ella
y evolucionar; para defenderla como soporte espiritual de
nuestro tránsito por esto que llaman vida, sin la cual no
seríamos más que individuos mediatizados y desarraigados tal
y como viene ocurriendo desde la segunda mitad del pasado
siglo XX.
Confrontar el ayer con el hoy, viendo los recuerdos no como
algo pasado, separados del tiempo por el mismo tiempo y
nuestras concepciones clásicas del reloj con sus segunderos
y minuteros, es limitante; esa confrontación y su analogía
es el presente que nos tocó, es este momento, la posibilidad
de la reflexión del tiempo vista desde la interioridad con
capacidad de ser gesto, de ser trazos en el espacio, de ser
un discurso, música silente de nuestros cuerpos.
Este es el único momento en el cual lo que llamamos memoria
es capaz de hacernos entender algo nuevo y tener un efecto
iluminador sobre nuestra conciencia y la consecuente
recreación de la praxis social. Somos artistas, seres
humanos, seres transitorios y transmisores de
sensibilidades, porque somos sensibles, porque sentimos,
porque padecemos.
Revisar la historia se convierte a veces en un ejercicio de
conocimiento de lo olvidado, del saber de lo olvidado y los
olvidados, porque a fin de cuentas la historia es también
una historia de olvidos. Y como dice Benedetti: “el olvido
está lleno de memoria”. Memoria de lo que fuimos, de lo que
somos, incluso de lo que seremos. Tal y como nos apunta
hermosamente Walter Benjamín al decir que “éramos esperados
sobre la tierra”, por las generaciones anteriores.
Hoy, tenemos una deuda con el pasado y los artistas;
especialmente, en lo tocante a las cosas del espíritu, cosas
tan banalizadas por los medios y falsos misticismos. Esas
cosas son capaces de convertirse en un bien de la vida, han
de asumir el deber histórico de la trasformación hacia un
mundo mejor.
Desde esta perspectiva, el imperativo moral del conocimiento
del pasado en la recuperación del presente es innegable. La
danza en ese mar universal no es la excepción. Somos parte
de un engranaje que aspira engranar algún día; algún día
cuando los dispersos enrumben la poesía de nuestros cuerpos
hacia una posibilidad de armonía universal, hacia un
conocimiento social del arte. Por ello, Pablo Neruda en su
poema ¨La United Fruit Co.”, fue muy claro:
Cuando sonó la trompeta, estuvo
todo preparado en la tierra,
y Jehova repartió el mundo
a Coca-Cola Inc., Anaconda,
Ford Motors, y otras entidades:
la Compañía Frutera Inc.
se reservó lo más jugoso,
la costa central de mi tierra,
la dulce cintura de América.
Bautizó de nuevo sus tierras
como "Repúblicas Bananas,"
y sobre los muertos dormidos,
sobre los héroes inquietos
que conquistaron la grandeza,
la libertad y las banderas,
estableció la ópera bufa:
enajenó los albedríos
regaló coronas de César,
desenvainó la envidia, atrajo
la dictadora de las moscas,
moscas Trujillos, moscas Tachos,
moscas Carías, moscas Martínez,
moscas Ubico, moscas húmedas
de sangre humilde y mermelada,
moscas borrachas que zumban
sobre las tumbas populares,
moscas de circo, sabias moscas
entendidas en tiranía.
Entre las moscas sanguinarias
la Frutera desembarca,
arrasando el café y las frutas,
en sus barcos que deslizaron
como bandejas el tesoro
de nuestras tierras sumergidas.
Mientras tanto, por los abismos
azucarados de los puertos,
caían indios sepultados
en el vapor de la mañana:
un cuerpo rueda, una cosa
sin nombre, un número caído,
un racimo de fruta muerta
derramada en el pudridero.
Retornar al pasado, empezando por lo que no pasó: su
espalda, no es retroceder, es avanzar. Diría incluso, que es
una obligación, que es nuestra responsabilidad histórica y
artística como intérpretes y constructores de la danza.
|
|
| |
....................................................................

..................................................................... |
|
|